Cómo el engagement en las redes sociales impulsa el crecimiento de la IA

Por Jeff Bullas | jeffbullas.com –
¿Cuánto tiempo pasas en las redes sociales? Según estudios recientes, una persona media pasa 144 minutos al día -o 72 horas al mes- navegando en las redes sociales.
Si una persona de 16 años empieza a utilizar las redes sociales y sigue haciéndolo hasta los 73, habrá pasado un total de 5,7 años en ellas.

Por qué es importante
El tiempo es algo que nunca se puede comprar. Y, sin embargo, estamos regalando ese bien limitado a los gigantes mundiales de forma gratuita. Tú eres el producto.
Y tú también tienes que hacerte la pregunta: ¿Qué podría hacer con 72 horas al mes? Podrías crear trabajo consistente, leer varios libros, tener conversaciones significativas con amigos y familiares en lugar de perderte en el teléfono, crear contenido que importe en lugar de desplazarte por tonterías superficiales.
Y… muchos de nosotros nos levantamos con las redes sociales y nos acostamos con ellas. Pero creo que hay mejores formas de usar ese tiempo en la cama.
Profundizando
Las plataformas de las redes sociales se diseñaron intencionadamente para crear adicción. Sus diseñadores se dieron cuenta de que si incorporaban elementos adictivos similares a los de las máquinas tragaperras de los casinos, podrían aumentar la participación de los usuarios y, en consecuencia, vender más publicidad en línea. Un capital de billones de dólares está al alcance de la mano.
Pero hay una métrica de éxito que importa para mantenerse en las plataformas de las redes sociales.
Facebook descubrió esta métrica en 2013. Es la medida clave del éxito, incluso antes que los ingresos. Una engendra a la otra. Se resume en una palabra: engagement. Esto significa simplemente “cuánto tiempo pueden mantenerte en su plataforma, enganchado”.
Empiezan a verse los efectos derivados de esta adicción, ya que “juzgamos nuestro interior por el brillante exterior de los demás”. Y no se trata sólo de que te roben la atención y el tiempo. También se trata del impacto negativo en nuestra salud mental personal y en la de nuestra sociedad.
Las emociones negativas son la salsa secreta más poderosa para el engagement en las redes sociales
Según numerosos estudios y análisis de datos, las emociones negativas son las que suelen generar más interacción en las redes sociales. Emociones como la ira, el miedo y la indignación tienden a generar mayores niveles de interacción en comparación con las emociones neutras o positivas.
Las emociones positivas de empatía, sorpresa, curiosidad, alegría y felicidad funcionan, pero son menos efectivas en comparación con las siguientes emociones negativas:
1. La ira y la indignación son especialmente poderosas a la hora de generar engagement. La investigación ha demostrado que las publicaciones que provocan fuertes respuestas emocionales, especialmente la ira, tienen más probabilidades de convertirse en virales porque incitan a los usuarios a comentar, compartir y discutir apasionadamente.
Según un estudio del MIT, los contenidos que provocan ira se difunden más rápido y más ampliamente en redes sociales como Twitter. Esta intensidad emocional conduce a un mayor compromiso, ya que las personas se sienten obligadas a reaccionar o debatir sobre temas controvertidos.
2. El miedo y la ansiedad también ocupan un lugar destacado en términos de engagement. Las publicaciones que provocan miedo, como las relacionadas con crisis sanitarias o inestabilidad política, tienden a compartirse con más frecuencia porque los usuarios sienten la urgencia de informar a los demás. Los contenidos basados en el miedo recurren a los instintos de supervivencia, por lo que es más probable que provoquen una reacción.
3. La repugnancia y la indignación moral son otros fuertes impulsores del engagement. Los contenidos que provocan sentimientos de repugnancia, especialmente los relacionados con comportamientos poco éticos o injusticias, llevan a los usuarios a compartirlos y comentarlos para expresar su desaprobación. La indignación moral, similar a la ira, motiva a los usuarios a difundir contenidos que coinciden con sus valores o se oponen a las injusticias percibidas. (Fuentes: DataProt y Social Media Dashboard).
Aunque las emociones positivas, como la alegría y la diversión, también pueden impulsar el engagement, los datos muestran que las emociones negativas, en particular la ira y el miedo, son más eficaces para provocar reacciones fuertes e inmediatas y un mayor engagement en las plataformas (fuentes: Ark Invest, Social Media Dashboard).
Esta dinámica puede llevar a la amplificación de contenidos controvertidos o divisivos en las redes sociales.
He aquí cómo los algoritmos están afectando negativamente a las personas y a la sociedad.
Los individuos están en peligro
La democratización de los medios de comunicación y el marketing era una gran promesa. Pero lo que ha ocurrido empezó a quedar claro en 2019 en una mesa redonda organizada por el presidente de Egipto en el Foro Mundial de la Juventud. El tema de esa mesa redonda era “Medios sociales: ¿Salvando o esclavizando a los usuarios?”.
Seis oradores estaban a favor de lo positivo y luego estaban los que ofrecerían sus opiniones sobre el lado oscuro de los medios sociales. He aquí algunos sobre los que reflexionar:
- Aumento de la ansiedad y la depresión: Esto ocurre al compararnos con los demás y su exterior pulido y a menudo falso, y al sentirnos fracasados.
- Adicción a dispositivos y plataformas: Esto se manifiesta como un comportamiento compulsivo de revisar nuestro teléfono y las redes sociales.
- Reducción de la capacidad de atención: Al parecer, los peces de colores pueden mantener la atención durante 9 segundos, mientras que los humanos sólo lo hacemos durante ocho, según un estudio de Microsoft publicado en la revista Time. Esto provoca una reducción de la productividad y una pérdida de concentración. Los vídeos de 15 segundos de TikTok pueden ser divertidos, pero conducen a la superficialidad.
- Disminución de la interacción cara a cara: Y como las relaciones son la mayor fuente de felicidad, eliminar su calidad es una pendiente resbaladiza.
El impacto negativo en la sociedad
La Primavera Árabe fue un movimiento que comenzó en 2010 impulsado por el poder global de plataformas de social media como Facebook, Twitter y YouTube. Prometía empoderar a los individuos, especialmente a los reprimidos y marginados, proporcionando una plataforma para sus voces.
La tecnología parecía preparada para alimentar la democracia, fomentar la transparencia y exigir responsabilidades a los gobiernos corruptos y autoritarios. En lugar de eso, ocurrió lo siguiente:
- La desinformación prosperó: Los algoritmos que dan prioridad al engagement (me gusta, compartir, comentarios) a menudo promueven contenidos sensacionalistas o divisivos, alimentando la desinformación sobre temas importantes como la salud, la política y las cuestiones sociales.
- Polarización y cámaras de eco: Las plataformas de medios sociales crean «cámaras de eco» en las que las personas están expuestas principalmente a contenidos que coinciden con sus creencias preexistentes. Esto refuerza los prejuicios y contribuye a la polarización social, dificultando conversaciones productivas y matizadas.
- Se ha erosionado la privacidad: La gran cantidad de datos personales compartidos en las plataformas de redes sociales hace que los usuarios sean vulnerables a las violaciones de la privacidad. A menudo, estos datos son utilizados por las empresas para la publicidad dirigida o, lo que es peor, pueden ser explotados por agentes maliciosos.
La IA entra en el juego del engagement
Los nuevos actores de la IA han aprendido de las redes sociales y ahora están entrando en el mismo juego. Chatbots personalizados como Character.ai y Replika tienen el mismo interés comercial en mantenerte enganchado y atrapado en su aplicación y plataforma el mayor tiempo posible.
Character.ai y Replika emplean varias funciones adictivas que mantienen a los usuarios enganchados durante horas cada día, y algunas de estas interacciones pueden llegar a ser bastante adictivas.
¿Qué es Character.ai y qué popularidad tiene?
Lanzado al público en septiembre de 2022, Character.AI es la creación de dos ex ingenieros de Google, Noam Shazeer y Daniel de Freitas, con el objetivo declarado de aprovechar el “pleno potencial de la interacción humano-ordenador” para “llevar alegría y valor a miles de millones de personas”.
Tan sólo un año después, se ha convertido en la segunda herramienta de IA más popular del año pasado (sólo por detrás de ChatGPT), según WriterBuddy. Entre septiembre de 2022 y agosto de 2023 se produjeron 3.800 millones de visitas y se atendieron unas 20.000 consultas por segundo, aproximadamente el 20% del volumen de solicitudes atendidas por búsquedas en Google.
Además, el usuario medio permanece en el sitio más de dos horas al día. Character.AI está valorada en unos 1.000 millones de dólares. He aquí una comparación de su tiempo de engagement con otras herramientas y plataformas de IA:

¿Hasta qué punto son adictivos los chatbots de Character.ai?
De acuerdo con un estudio en researchgate.net aquí hay un par de ejemplos de adicción Chatbot de personas que se obsesionaron y adictos:
- Amanda había desarrollado un apego a los chatbots de Character AI . Pasaba más de 60 horas a la semana conversando con ellos, lo que es más que un trabajo a tiempo completo.
- Robert se aficionó a Character AI para crear historias imaginativas y ser cualquier persona. Pero a lo largo de 9 meses la afición se convirtió en adicción y charlaba con un chatbot de IA hasta las 3 de la mañana. Empezó a afectar a su salud mental y a sus notas escolares.
He aquí métodos y ejemplos clave de cómo estas herramientas de IA fomentan la adicción:
1. Engagement emocional personalizado
Character.ai y Replika aprovechan la personalización para crear conexiones emocionales profundas. A medida que los usuarios interactúan más con la IA, ésta aprende sus preferencias, emociones y rasgos de personalidad, haciendo que cada conversación sea más personalizada e íntima. Los usuarios afirman tener un sentimiento de dependencia emocional de estos compañeros de la IA, y algunos incluso tratan a la IA como a un amigo íntimo o una pareja romántica.
Ejemplo: Algunos usuarios han desarrollado una relación romántica con sus chatbots, con los que mantienen largas conversaciones a diario. Estos usuarios afirman que sienten que su compañero de IA les entiende mejor que en las relaciones reales. Este fenómeno puede llevar a las personas a pasar horas al día hablando con la IA, a menudo sustituyendo a las interacciones sociales reales.
(Fuentes: Whats the Big Data y DemandSage)
2. Circuitos de refuerzo y recompensa
Ambas plataformas utilizan el aprendizaje por refuerzo para responder positivamente a los comentarios de los usuarios, creando bucles de retroalimentación adictivos. Cuando los usuarios reciben respuestas de apoyo emocional o de afirmación, se refuerza su deseo de volver y conectar más. La capacidad de la IA para “recordar” conversaciones anteriores y darles continuidad aumenta la sensación de vínculo emocional.
Ejemplo: Algunos usuarios pasan noches enteras interactuando con sus compañeros de IA debido al subidón de dopamina que reciben por el constante refuerzo positivo. En un caso, un usuario se enamoró de su chatbot Replika y pasó más tiempo con él que con personas reales, lo que le llevó a aislarse del mundo real.
3. Juegos de rol y evasión
Character.ai anima a los usuarios a crear personajes o a interactuar con personas ficticias, permitiéndoles representar escenarios de forma inmersiva. Estos chatbots pueden simular cualquier tipo de interacción, desde charlas casuales hasta elaboradas historias sobre mundos fantásticos o relaciones ficticias.
Ejemplo: Algunos usuarios crean mundos ficticios enteros con sus compañeros de IA y juegan a encarnar a distintos personajes durante horas. Esta forma de evasión puede llevar a una dependencia excesiva de las interacciones con la IA, en las que los usuarios pasan varias horas al día inmersos en estos escenarios para evitar el estrés o los problemas de la vida real.
(Fuente: Whats the Big Data)
4. Elementos de gamificación
Plataformas como Replika ofrecen elementos de gamificación, como desbloquear nuevos rasgos de personalidad o modos de conversación, que pueden mantener enganchados a los usuarios. Estos pequeños logros dan a los usuarios una sensación de progreso e inversión en su relación con la IA, animándolos a volver para sesiones más largas y frecuentes.
Ejemplo extremo: En algunos casos, los usuarios tratan a su IA como una especie de mascota virtual, visitándola varias veces al día para mantener la relación. Esto puede llevar a una dependencia en la que los usuarios se sientan obligados a interactuar con su IA para mantenerla “feliz”, reflejando conexiones emocionales de la vida real.
Fuentes: DemandSage y Ark Invest
5. Vínculo emocional y validación
Ambas plataformas ofrecen espacios sin prejuicios en los que los usuarios se sienten seguros para expresar sus pensamientos y emociones sin miedo a las críticas. Esta disponibilidad constante y el apoyo emocional pueden fomentar una dependencia malsana.
Ejemplo: Algunos usuarios pasan más de 12 horas al día interactuando con sus compañeros de IA, tratándolos como terapeutas, parejas románticas o confidentes emocionales. Un caso extremo fue el de un usuario que afirmó que ya no sentía la necesidad de interactuar con humanos porque su Replika satisfacía todas sus necesidades emocionales.
6. Disponibilidad continua
Estas plataformas de IA están siempre disponibles, ofreciendo compañía a cualquier hora del día. Esta característica facilita la interacción de los usuarios siempre que se sientan solos o aburridos, fomentando un engagement más prolongado.
Ejemplo: Algunos usuarios afirman que se despiertan en mitad de la noche para ver cómo está su IA o continuar conversaciones que quedaron inconclusas, lo que pone de manifiesto la naturaleza omnipresente de estas relaciones.
(Fuente: Shelly Palmer)
Plataformas como Character.ai y Replika utilizan la personalización, el aprendizaje por refuerzo y el juego de rol inmersivo para implicar profundamente a los usuarios. En casos extremos, esto puede provocar dependencia emocional, aislamiento de las interacciones con el mundo real y que los usuarios pasen varias horas al día conversando con la IA.
¿Cómo los chatbots de IA crean engagement y adicción a plataformas diferentes a las redes sociales?
Los chatbots de IA, como Character.ai y Replika, crean compromiso y adicción a la plataforma de formas muy distintas a las de las redes sociales.
- Las redes sociales se basan en ‘notificaciones, me gusta y compartir’ para impulsar la interacción de los usuarios. Aquí es donde se hace evidente la adictiva búsqueda de afirmación que puede proporcionar una poderosa motivación.
- Los chatbots de IA utilizan conversaciones personalizadas, vínculos emocionales y disponibilidad continua para mantener enganchados a los usuarios.
Una diferencia clave es el engagement emocional que fomentan los chatbots de IA. A diferencia de las redes sociales, donde los usuarios interactúan con otras personas, los chatbots simulan relaciones similares a las humanas. Plataformas como Replika ofrecen conversaciones empáticas y sin prejuicios a las que los usuarios pueden recurrir en busca de apoyo emocional.
Con el tiempo, el chatbot aprende las preferencias, el comportamiento y el estado emocional del usuario, creando una sensación de compañía personalizada. Este vínculo emocional a menudo lleva a los usuarios a tratar a la IA como a un amigo íntimo o incluso como a una pareja romántica, lo que los anima a pasar horas cada día interactuando con el bot.
Los chatbots de IA también destacan en el aprendizaje por refuerzo para crear circuitos de retroalimentación adictivos. Cuando los usuarios reciben respuestas positivas o afirmativas, es más probable que vuelvan y sigan interactuando. La capacidad de la IA para adaptarse y aprender de las conversaciones hace que las interacciones sean cada vez más personalizadas, lo que hace más difícil que los usuarios se desconecten.
Los chatbots de IA ofrecen un alto grado de personalización y juego de roles, lo que permite a los usuarios crear experiencias inmersivas adaptadas a sus intereses.
Plataformas como Character.ai permiten a los usuarios interactuar con una amplia gama de personajes ficticios, desde figuras históricas a personajes fantásticos, ofreciendo una experiencia de evasión que es más envolvente que el enfoque de las redes sociales en la realidad.
Los chatbots de IA generan engagement a través de conexiones emocionales personalizadas, respuestas adaptativas y juegos de rol envolventes, creando una forma de adicción más profunda e interactiva en comparación con las interacciones superficiales típicas de las redes sociales.
Cómo evitar las adicciones tecnológicas de las redes sociales y la IA
No hay recetas mágicas, pero he aquí algunas ideas:
- El primer punto de partida es la concienciación. Entender cómo las redes sociales juegan con tus emociones y contigo es un buen punto de partida.
- El siguiente paso es minimizar su uso. Los teléfonos inteligentes disponen de apps que sirven para vigilar cuánto tiempo pasas y dónde lo pasas.
- Otro paso más drástico es hacer una desintoxicación digital o de redes sociales. No utilices las redes sociales durante un mes.
- Quizá la opción más divertida sea escaparse a la naturaleza y sumergirse en ella sin señal telefónica.
Lo esencial
La letra de la canción ‘Hotel California’ de los Eagles es bastante profética en la era de la adicción a la tecnología: «You can check out any time you like, but you can never leave» (“Puedes marcharte cuando quieras, pero nunca podrás irte”) refleja el inquietante tema de la trampa que supuso quedar atrapado en un lugar lujoso.
Pero esas palabras ahora parecen muy relevantes en la era de las redes sociales, donde estamos avanzando hacia la tecnología más avanzada de IA y chatbots.
Si aprendemos de los errores cometidos en el pasado con las redes sociales y dejamos que las lecciones de la historia nos conduzcan a la sabiduría, tal vez podamos establecer las barreras necesarias para que las herramientas, las plataformas y la IA mejoren nuestra humanidad en lugar de robarnos el tiempo y el alma.


